Los atentados en Sri Lanka muestran que el odio no funciona

En los últimos años, Italia y toda Europa han sido testigos del creciente discurso de odio. Muchos representantes de partidos políticos de derechas consideran que la crisis económica, social y cultural que atraviesa nuestro continente tiene como única causa la llegada de ciudadanos refugiados de los países que bordean la costa sur del Mar Mediterráneo.

Los refugiados huyen de sus países de origen porque carecen de oportunidades para desarrollar sus vidas. Ellos y sus familias son sobrevivientes de regímenes violentos que persiguen a las personas y les quitan su futuro.

Miles de refugiados e inmigrantes han llegado a nuestras orillas en los últimos años. En nuestro país, por ejemplo, el sistema de acogida alberga a más de 93 mil personas. Pero no solo es insuficiente en cantidad, sino que no se les brindan a estas personas la posibilidad de una educación, una salud y un trabajo digno.

Pero los dirigentes, en particular los del 5M, consideran que ellos son el problema en Italia. Y es este discurso de odio, de segregación y deshumanización de las personas el que fomenta ataques como el de esta semana.

Por culpa del odio que occidente difunde en todo el mundo, otro atentado se llevó víctimas fatales esta semana. En las iglesias de Sri Lanka murieron, por el momento, 359 seres humanos.

¿Cuánto tiempo más seguirán difundiendo estas políticas de odio? El odio no dará respuesta a los problemas del financiamiento de las pensiones, del acceso al agua potable o de un hábitat digno. Estos son los verdaderos problemas que tenemos.

Y este mundo necesita que nos abracemos y comencemos a resolver los verdaderos problemas que nos acechan.